¿Por qué hacemos lo que hacemos con las flores? Todos anhelamos seguir nuestra pasión y encontrar la felicidad en lo que amamos, ¿verdad? Personalmente, yo creía que lo lograría a través de mi campo de estudio, pero la verdadera conexión llegó cuando me sumergí en el emocionante mundo de los eventos y el diseño floral. Esta experiencia se convirtió en mi propósito de vida.

Nunca me consideré una persona talentosa en las artes tradicionales; no puedo cantar, pintar, tocar un instrumento o dibujar. Incluso mi habilidad para bailar es cuestionable, y ha pasado mucho tiempo desde que lo hice por última vez. Sin embargo, el destino tenía planes diferentes para mí. Hubo un momento en mi vida en el que tuve que abandonar la universidad y adentrarme en el mundo laboral, y fue entonces cuando mi camino empezó a tomar un giro inesperado.

Después de trabajar, solía pasar por un lugar donde ofrecían programas técnicos. La opción de «Alimentos y Bebidas» me llamó la atención, ya que mi formación académica estaba relacionada con la Administración Turística. Decidí obtener más información sobre el programa, pero para mi sorpresa, no me atrajo en absoluto, y tampoco soy una experta en la cocina.

Fue entonces cuando solicité información sobre la «Floristería y Diseño Floral para Eventos». Vi que este curso formaba parte del programa y me decidí a inscribirme. En ese momento, mi objetivo era incursionar en la industria de los eventos como wedding planner y pensé que este curso me ayudaría a especializarme en la decoración floral. Sin embargo, lo que descubrí fue que mi verdadera pasión radica en crear con las flores.

Descubriendo el Mundo del Diseño Floral

Mis primeras experiencias en las clases de diseño floral me atrajeron de inmediato. Aunque sentía que tenía mucho por aprender, algo no cuadraba del todo con la forma en que se impartían las lecciones. Mi percepción cambió cuando la profesora Erika Mellado se unió al equipo docente en la quinta clase. Con ella, las clases tomaron un giro completamente nuevo. Poco a poco, nos sumergió en el maravilloso mundo de las flores y nos permitió expresarnos libremente con los materiales. Cada clase avivaba mi pasión y me hacía amar aún más esta disciplina.

Me di cuenta de que el diseño floral es mi manera de hacer arte. A través de él, puedo transmitir emociones y mensajes que enriquecen los momentos más especiales en la vida de las personas, especialmente en el contexto de las bodas.

Si bien no pude continuar con las clases de diseño floral debido a la oportunidad de regresar a la universidad, seguí tomando otros cursos cuando tenía la posibilidad, siempre buscando aprender de quienes me inspiran.

Este viaje como diseñadora floral ha sido hermoso. Me encanta cómo puedo dar vida a imágenes visuales a través de las flores y, aún más, cómo puedo contar historias y transmitir esencias en los momentos más significativos de las personas.

Entonces, ¿por qué hacemos lo que hacemos? Porque me emociona la idea de crear nuevos proyectos, estimular mi creatividad y ayudar a las parejas a vivir la magia de las bodas a través de diseños florales únicos y significativos.

2 comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *